Ficcionario americano - Dubravka Ugresic
Los artículos que se reúnen en este ficcionario, escritos desde los Estados Unidos para ser publicados en una revista holandesa entre el año 1991 y 1992, son un intento por parte de la escritora de conjugar su mirada, su juicio y su perspectiva hacia dos realidades drásticamente contradictorias: la de una nación que está a punto de desmoronarse en varias tajadas (Yugoslavia) y la de un imperio que se precia de dominar culturalmente el mundo con su lifestyle (Estados Unidos).
A modo de diccionario íntimo, sirviéndose de todas las ventajas y las posibilidades que ofrece un género tan amplio como el de los apuntes sueltos, Ugresic redefine, deconstruye, compara y problematiza los términos sobre los que, para ella, está construido el ideal de vida norteamericano. Con la sutil agudeza de una fina hilandera, siempre mordaz y sardónica, cada artículo pone a dialogar el concepto seleccionado con las causas y los síntomas de la eclosión que en ese momento son los restos de la desintegrada Yugoslavia, su antigua patria. Sus pasos son los de una mujer intentando adaptarse a un mundo nuevo e irreconocible que es incapaz de pasar un día sin sentirse extranjera, lejana de su realidad más íntima, escuchando el llamado de una tierra que grita en su lecho de muerte.
Por ejemplo, la idea del Organizer, estos artefactos o muebles para organizarlo todo, desde ropa y zapatos hasta clips de papelería, conecta con la idiosincrasia croata incapaz de dejar las cosas en su sitio. El universo indicativo en el que todo tiene su Manual (manual para ser feliz, manual para ser rico, manual para dejar de ser desdichado, manual para hablar con desconocidos…), se contradice con la imposibilidad de la propia autora para seguir ningún tipo de instrucciones y encuentra en ello cierta libertad, cierta especie de anarquía contra un sistema que parece conocerte mejor que tú mismo. El culto enfermizo al cuerpo tan típico estadounidense, en Body, con sus imágenes de estereotipo, sus productos de belleza y su asidua propaganda, es contrastada por la idea de la desaparición de la privacidad del individuo, de la libertad carnavalesca de su patria en el que el cuerpo es barato, accesorio, prestado y en el que la individualidad es puesta al servicio común.
Y así, Ugresic va contrarrestando los dos ideales de una Guerra Fría en sus últimas instancias, sin abogar por ninguna, sin enarbolar ninguna bandera, sin tirar panfletos por debajo de las puertas. Al contrario. Su mirada es tan crítica y objetiva como puede llegar a ser la de una escritora que nació en un país que ya no existe y que deambula por el mundo sin patria, sin origen, sin historia, sin el sustento de una identidad propia. Desde siempre, Ugresic fue una antinacionalista radical, lo que le costó, tras la independencia de Croacia, la prohibición de sus libros y el exilio, primero en Berlín y luego en Amsterdam, desde donde empezó a recorrer el mundo haciéndose un lugar, un espacio simbólico que la representara, una patria de avión. Por eso hoy sus textos están más vivos que nunca, porque le hablan a un mundo que se vanagloria de globalista pero que está lleno de migrantes, indocumentados, expatriados, muros, cárceles y deportaciones. Por eso hoy, este corto manifiesto de un sólo párrafo, se convierte en la voz de tantos escritores alrededor del mundo, incluyéndome:
“Meses atrás, sentada en el sillón del dentista, se me ocurrió por primera vez que toda mi vida había hecho lo posible para conservar el derecho a mi único privilegio. El privilegio de ser escritora. Rechacé afiliarme a partidos, ser miembro de organizaciones, comisiones y jurados, evité ser de izquierdas y de derechas, de arriba y de abajo. Fui una outsider inquebrantable. Rehusé ser miembro de clubes alpinistas, feministas y de buceadores. Un escritor, pensé, no debe tener Patria ni Fe ni Nación ni Nacionalidad; un escritor no debe servir ni a una Institución ni a un Pueblo ni a Dios ni al Diablo; un escritor debe tener solo una identidad, sus libros, pensé; sólo una patria, la Literatura. (¿De dónde habré sacado esto?)”
En medio de un contexto que nos hace pensar cada día en una guerra de dimensiones globales, ante el auge incansable de viejos y amargos nacionalismos, con las redes sociales transmitiendo bombardeos en directo, creo que leer a Ugresic es un llamado a la cordura, una invitación a pensar en aquello que nos aliena y hasta dónde el fanatismo ideológico, si es que todavía existe aquello que se llama ideología, nos está cegando o si sencillamente dos o tres frases sacadas de internet constituyen un alma humana inamovible y fría ante el dolor de los demás.
De todos los artículos del libro, mis favoritos son: ID, Shrink, Homeland, Mailbox, Body, EEW, Melancholy, Trash y Amnesia. Ya con los títulos se darán una idea de las temáticas. Lo único es que como Ugresic es una gran escritora, siempre, hablando de una cosa, habla de otra y de las dos al mismo tiempo.

Comentarios
Publicar un comentario