Stoner - John Williams

 La vida de una novela, la novela de una vida


En 1965, John Williams, profesor de literatura con aspiraciones y talento de escritor, publica su tercera novela en una mediana editorial neoyorquina. El título, como la novela, es discreto y austero: “Stoner”. Y a pesar de que en un principio recibe buenas críticas, el libro pasa sin pena ni gloria por las librerías y el mercado editorial del momento. Ya para entonces el flujo de lo novedoso ha empezado a abarcar más de lo que los lectores se permiten leer. De modo que “Stoner” se convierte para unos pocos en una novela de culto que se lee en silencio y que circula como la contraseña de una cofradía secreta. 

Al cabo de treinta años ya son tantos los miembros de ese club de admiradores secretos, entre ellos escritores de la talla de Julian Barnes, Ian McEwan, Rodrigo Fresán y Enrique Vila-Matas, que la novela sale del callejón oscuro del anonimato y se convierte en un fenómeno editorial. Para que nos demos una idea, la primera edición en español es apenas del 2010. Desde entonces, “Stoner” es uno de los tesoros mejor guardados de la literatura norteamericana para provecho y salud de nosotros los lectores. 

 

Pero, ¿qué esconde “Stoner”? ¿Qué la hace tan especial? En apariencia, nada. De hecho, es una historia sencilla que se aleja de las pretensiones de la Gran Novela Americana, con sus despliegues técnicos y sus miles de páginas. Narra, en cambio, la vida y las peripecias de William Stoner, un campesino al que las circunstancias lo van llevando, casi por azar, a enamorarse de la literatura y cambiar la agronomía (su destino imperativo) por las letras (su destino manifiesto). Por debajo, lo atraviesa una existencia de lo más común: amigos, enemigos, dos guerras mundiales, el amor, el desamor, la fatigosa vida conyugal, la pasión desenfrenada, el amor filial, el esfuerzo del trabajo, el campus universitario, la desazón, la enfermedad, los fracasos paulatinos… Todo lo que vive un hombre a lo largo de sus años. 


Al final, sin embargo, para Stoner existe una redención. Existe algo más alto que lo acerca a lo divino y también a lo terrenal, un fuego sagrado que lo alimenta por dentro y evita su destrucción. Al final siempre están los libros para él, como la compañía y el refugio incondicional en la búsqueda de algún significado. “Stoner” es una muestra de tenacidad y ternura, un canto de amor a los libros y a lo que pueden hacer por nosotros. A mí, por lo menos, me acompañará toda mi vida. 






Comentarios

Entradas populares