La soledad de los números primos

La soledad de los números primos - Paolo Giordano


Los números primos son aquellos que sólo son divisibles por uno y por sí mismos. Se ubican con relativa frecuencia en la serie de los números enteros y son parte fundamental del estudio de las teorías aritméticas. Son raros, silenciosos, ocultos. 


Dentro de los primos, hay unos todavía más especiales. Se trata de los números primos gemelos: parejas de primos casi sucesivos, sólo separados por un número par que les impide ir realmente juntos. Tenemos el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. A medida que avanza la serie, los primos gemelos aparecen cada vez con menos frecuencia, como no queriendo dejarse ver, o como esas parejas de las que nos sorprende su singularidad, pero que el mundo observa con recelo y siempre provocan un cuchulleo, un murmullo.


Esta es la metáfora de la que parte La soledad de los números primos. Los protagonistas, Mattia y Alice, son dos seres marcados desde la infancia por los traumas, la incomprensión y el malestar afectivo. A ella la agobian las exigencias de su familia y la relación con los demás y con ella misma; a él, la culpa por la desaparición de su hermana y su irreparable introspección. Y la forma que encuentran de manifestar este malestar es autolesionándose. Ella, por medio de la anorexia; él, hiriéndose las manos con cuchillos y navajas. (Sólo por la forma en cómo Paolo Giordano nos cuenta esto en las primera páginas, el libro ya vale la pena). 


Como es natural entre adolescentes, este extrañamiento los une, los emparenta, pero no de una manera definitiva y reivindicadora, sino como en esas funciones gráficas en las que las líneas, aunque se acercan constantemente tendiendo al infinito, nunca llegan a tocarse de verdad. No hay nunca intersección entre ellos, sino apenas un roce, cercanía y olvido. Dos biografías que discurren por horizontes distintos e igualmente dolorosos. 


La soledad de los números primos nos habla de una generación descompuesta y fisurada. De una juventud terriblemente sola, desprotegida y volcada hacia las pantallas como único medio de existencia; donde las voces de la identidad resuenan lejos y el cuerpo pierde cada vez más sustancia y materialidad. Una generación, la nuestra, que ha perdido la utopía en medio de reels, likes y seguidores. O peor aún, una generación que ha encontrado en eso su única utopía.


Una novela de tránsito breve llena de emotividad, vacíos emocionales y muy buena prosa. Paolo Giordano, con tan solo 40 años, ya tiene en su palmarés el premio Campiello - Ópera Prima y el prestigioso Premio Strega. Ambos por esta notable novela. Habrá que seguirle el rastro.


Nicolás Ibáñez


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